¿Debo estar pendiente si tengo hijos a nivel podológico?

Durante el crecimiento, ciertos cambios en los pies o en la forma de caminar pueden indicar que es recomendable realizar una evaluación podológica.

Presta atención si tu hijo o hija:

• Camina frecuentemente en puntas de pie

• Camina con los pies hacia adentro (pigeon-toed) o hacia afuera

• Se queja de dolor en los pies o tobillos después de hacer deporte

• Tiene pies planos

• Presenta dolor en rodillas o piernas

• Sufre de uñas encarnadas

• Parece torpe al caminar o correr

• Evita participar en actividades deportivas

¿Observas algunos de estos signos?

Una evaluación podológica puede ayudar a identificar la causa y prevenir problemas en el desarrollo de los pies y la postura. Detectar a tiempo cualquier alteración es clave para un desarrollo saludable.

Callosidades y Helomas (Callos)

¿Qué son los callos y las callosidades?

Los callos y las callosidades corresponden a zonas de piel engrosada y endurecida que se forman como respuesta natural del cuerpo a la presión o fricción repetida en ciertas áreas del pie.

Ambos están compuestos por acumulación de queratina (piel muerta) y suelen aparecer en zonas donde el pie soporta mayor carga o roce, como la planta del pie, los dedos o entre los dedos.

La diferencia principal es que:

· Las callosidades son áreas más amplias de piel engrosada.

· Los callos (helomas) tienen un núcleo o “raíz” central que se introduce hacia capas más profundas de la piel, lo que puede generar dolor al caminar, similar a la sensación de tener una pequeña piedra dentro del zapato.

¿Qué son los callos y las callosidades?

Los callos y callosidades son muy comunes y la mayoría de las personas los presenta en algún momento de su vida. Se desarrollan como un mecanismo de protección del cuerpo frente a presión o fricción excesiva.

Pueden aparecer por diferentes factores, como:

• Presión o apoyo irregular del pie al caminar

• Alteraciones en la forma del pie, como juanetes o dedos en martillo

• Pies muy planos o con arco muy alto

• Uso de calzado demasiado estrecho, ajustado o con mucho taco

• Calcetines o medias que no se ajustan correctamente

• Piel fina o frágil

• Algunas condiciones médicas

• Tabaquismo

Tipos de callos

Existen distintos tipos de callos, entre los más comunes se encuentran:

Helomas duros

Son los más frecuentes. Se presentan como pequeñas zonas circulares de piel dura con un núcleo central, generalmente rodeadas por un área de callosidad.

Helomas blandos

Se desarrollan de forma similar, pero aparecen entre los dedos. Tienen una textura más blanda y blanquecina debido a la humedad de la zona.

Helomas miliares o “seed corns”

Son callos muy pequeños que suelen aparecer en la planta del pie, a veces de forma aislada o en grupos, y generalmente no generan dolor.

Helomas neurovasculares

Son menos frecuentes, pero pueden ser más dolorosos porque contienen pequeñas terminaciones nerviosas y vasos sanguíneos.

Tratamiento de Callos y Callosidades

Lo más importante al tratar callos y callosidades es no intentar eliminarlos por cuenta propia sin la evaluación de un especialista. En muchos casos, estas lesiones son un síntoma de presión o fricción excesiva en el pie, por lo que es fundamental identificar la causa para tratarlas correctamente.

Los productos de venta libre, como líquidos para callos o parches medicados, generalmente solo tratan el síntoma y no el problema de fondo. Además, si se utilizan de forma incorrecta, pueden dañar la piel sana alrededor de la lesión.

En personas con diabetes, problemas circulatorios u otras condiciones médicas, el uso de estos productos puede incluso resultar peligroso.

En nuestro centro, los profesionales podólogos realizan la eliminación segura y cuidadosa de callos y callosidades, aliviando el dolor y mejorando la comodidad al caminar.

Durante la consulta también podemos:

• Recomendar controles periódicos para mantener los pies sanos y sin molestias

• Evaluar el ajuste y tipo de calzado utilizado

• Aplicar protecciones o materiales de descarga para reducir la presión en la zona afectada

• Evaluar si es necesario el uso de ortesis u otros dispositivos para mejorar la pisada y disminuir la fricción

Nuestro objetivo es aliviar el dolor, tratar la causa del problema y prevenir que las lesiones vuelvan a aparecer.

Verrugas Plantares (Papilomas)

Las verrugas plantares, también conocidas como papilomas, son lesiones virales comunes que aparecen en la planta del pie. Pueden ser persistentes, causar molestias al caminar y, en algunos casos, resultar dolorosas debido a la presión que reciben al apoyar el pie.

Con un diagnóstico adecuado y un tratamiento profesional, la mayoría de las verrugas plantares pueden tratarse de forma efectiva.

¿Qué causa las verrugas plantares?

Las verrugas plantares, también conocidas como papilomas, son lesiones virales comunes que aparecen en la planta del pie. Pueden ser persistentes, causar molestias al caminar y, en algunos casos, resultar dolorosas debido a la presión que reciben al apoyar el pie.

Con un diagnóstico adecuado y un tratamiento profesional, la mayoría de las verrugas plantares pueden tratarse de forma efectiva.

¿Qué causa las verrugas plantares?
Las verrugas plantares son causadas por el Virus del papiloma humano (VPH), que ingresa a la piel a través de pequeñas heridas, grietas o microlesiones en la superficie del pie.

Este virus se desarrolla con mayor facilidad en ambientes cálidos y húmedos, por lo que es frecuente adquirirlo en lugares como:

• Piscinas públicas

• Duchas y vestidores de gimnasios

• Saunas o spas

• Uso compartido de calzado o calcetines

Es importante saber que las verrugas son contagiosas, por lo que pueden propagarse a otras personas o incluso a otras zonas del mismo pie si no se tratan adecuadamente.

¿Cómo se ven y qué se siente tener verrugas plantares?
Las verrugas plantares pueden variar en su apariencia, pero suelen presentar algunas características comunes, como:

• Una zona de piel engrosada o callosa en la planta del pie

• Pequeños puntos negros en la lesión (que corresponden a pequeños vasos sanguíneos)

• Dolor o sensibilidad al caminar o al presionar la zona

• Sensación similar a tener una pequeña piedra dentro del zapato

Debido a que las verrugas plantares pueden confundirse fácilmente con callos o callosidades, es importante realizar una evaluación profesional para obtener un diagnóstico correcto y determinar el tratamiento más adecuado.

¿Las verrugas plantares desaparecen solas?
En algunos casos, las verrugas plantares pueden desaparecer por sí solas con el tiempo. Sin embargo, muchas pueden persistir durante meses o incluso años si no se tratan.

Esto ocurre porque el Virus del papiloma humano (VPH) tiene la capacidad de permanecer oculto dentro de la piel, lo que le permite evadir la respuesta del sistema inmunológico.

Por esta razón, en muchos casos se recomienda un tratamiento temprano, especialmente cuando la verruga:

• Produce dolor al caminar

• Comienza a multiplicarse o extenderse

• Lleva mucho tiempo presente

• Interfiere con actividades deportivas, laborales o de la vida diaria

• Aparece en niños o en personas con el sistema inmunológico debilitado.

Un diagnóstico y tratamiento oportuno ayudan a controlar la lesión, aliviar las molestias y evitar que el virus se propague a otras zonas del pie o a otras personas.

¿Qué es una uña encarnada?

Una uña encarnada ocurre cuando el borde de la uña crece e invade la piel que la rodea, ya sea en uno o en ambos lados del dedo. Es una afección común que puede afectar tanto a adultos como a niños y suele provocar dolor, inflamación y, en algunos casos, infección.

Con mayor frecuencia ocurre en el dedo gordo del pie, aunque también puede presentarse en otros dedos.

¿Por qué se producen las uñas encarnadas?

Las uñas encarnadas pueden desarrollarse por diversas razones, entre ellas:

• Corte incorrecto de las uñas (cortarlas demasiado cortas, redondearlas en exceso o romperlas en lugar de cortarlas)

• Forma natural de la uña, especialmente cuando son muy curvadas, anchas o gruesas

• Uso de calzado o calcetines demasiado ajustados

• Golpes o traumatismos en los dedos del pie

Cuando no se tratan a tiempo, las uñas encarnadas pueden provocar dolor al caminar, inflamación e infecciones, por lo que es recomendable acudir a un profesional para su evaluación y tratamiento adecuado.

¿Por qué se producen las uñas encarnadas?

Lo primero que debes saber es que el tratamiento de una uña encarnada no tiene por qué ser doloroso. Existen diferentes alternativas de tratamiento, dependiendo del grado de la lesión y del tiempo que lleve el problema.

Tratamiento conservador
En muchos casos, las uñas encarnadas pueden tratarse de forma conservadora mediante atención podológica profesional. Este tratamiento puede incluir:

• Eliminación cuidadosa del borde o espícula de la uña que está causando la molestia

• Aplicación de un apósito protector y recomendaciones de cuidado en casa si es necesario

• Derivación al médico para el uso de antibióticos en caso de infección

• Evaluación de las causas que provocaron la uña encarnada para prevenir su recurrencia

• Uso de alta frecuencia en caso de ser necesario para bajar inflamación

Nuestro equipo cuenta con la experiencia y el conocimiento necesarios para tratar incluso casos dolorosos de uñas encarnadas, siempre priorizando la seguridad, el bienestar y la salud de sus pies.

Tratamiento Quirúrgico
En algunos casos, especialmente cuando la uña encarnada es muy severa o ha estado presente durante mucho tiempo, el tratamiento conservador puede no ser suficiente.

En estas situaciones, nuestras profesionales pueden recomendar un procedimiento quirúrgico menor para retirar de forma permanente el borde de la uña que causa el problema, o bien una matricectomía, estos procedimientos son derivados a un especialista ya que no los hacemos en nuestro centro. Estos procedimientos se realizan con anestesia local, son rápidos y presentan una alta tasa de éxito y recuperación favorable.

Hongos en las Uñas (Onicomicosis)

¿Cómo saber si tengo hongos en las uñas?

Los hongos en las uñas son una de las afecciones más comunes en los pies. Algunas señales que pueden indicar la presencia de una infección por hongos incluyen:

• Uñas quebradizas o agrietadas

• Uñas levantadas o despegadas del lecho ungueal

• Cambios de color (amarillo, blanco o marrón)

• Uñas más gruesas de lo normal

• Uñas que se desmoronan o se ven deterioradas

• Molestia o dolor en la uña afectada

• Mal olor

Sin embargo, la mejor forma de confirmar el diagnóstico es mediante una evaluación profesional realizada por un podólogo, quien está capacitado para identificar diferentes patologías de las uñas. En algunos casos, si existe duda diagnóstica, puede recomendarse el envío de una muestra de la uña para análisis de laboratorio.

¿Cómo se tratan los hongos en las uñas?

Las infecciones por hongos en las uñas pueden requerir tiempo para su tratamiento, especialmente cuando han estado presentes durante un período prolongado. Esto se debe a que la uña infectada debe crecer nuevamente sana mientras se controla la infección.

Existen diferentes alternativas de tratamiento según cada caso, y el profesional evaluará cuál es la más adecuada. Un diagnóstico temprano y un plan de tratamiento correcto pueden acelerar la recuperación y evitar que la infección avance o afecte otras uñas.

Una evaluación podológica permitirá definir el tratamiento más efectivo desde el inicio, ayudando a evitar tratamientos innecesarios, reduciendo el tiempo de recuperación, evitando la frustración y dinero mal gastado.

Dolor de Talón

El dolor en el talón es una de las afecciones más frecuentes que se presentan en podología. Puede aparecer directamente en el talón o extenderse hacia el arco del pie o el tendón de Aquiles, afectando a personas de todas las edades.

Este dolor puede manifestarse de distintas formas, como:

• Dolor punzante en el talón

• Molestia al dar los primeros pasos en la mañana

• Sensación de rigidez o tensión en el pie

• Ardor o dolor en el talón y el arco plantar

• Dolor al caminar o al permanecer mucho tiempo de pie

Diversas condiciones pueden causar dolor en el talón, entre ellas:

• Fascitis plantar

• Espolón calcáneo

• Tendinopatía del tendón de Aquiles

Cuando el dolor es intenso, puede llegar a limitar las actividades diarias, el deporte o incluso caminar con normalidad.

Una evaluación podológica profesional permite analizar la biomecánica del pie, identificar la causa del dolor y establecer el tratamiento más adecuado para cada caso o bien, derivar a un especialista para una consulta.

¿Qué es la fascitis plantar?

La Fascitis plantar es una de las causas más comunes de dolor en el talón.

La fascia plantar es una banda fibrosa de tejido conectivo que recorre la planta del pie y ayuda a absorber el impacto al caminar o correr, funcionando como un amortiguador natural.

Debido al uso constante que recibe, esta estructura puede sobrecargarse o inflamarse con el tiempo.

Un síntoma muy característico es el dolor en el talón al dar los primeros pasos en la mañana, que suele mejorar a medida que el pie entra en movimiento. Sin embargo, si no se trata a tiempo, el dolor puede volverse más intenso y persistente durante el día.

 

¿Por qué aparece la fascitis plantar?

En la mayoría de los casos, la Fascitis plantar no tiene una sola causa. Generalmente se desarrolla por una combinación de factores que generan sobrecarga en la fascia plantar.

Algunas situaciones que pueden favorecer su aparición incluyen:

• Permanecer mucho tiempo de pie o trabajar sobre superficies duras

• Uso frecuente de zapatos de taco alto o calzado inadecuado

• Sobrepeso

• Tener pies planos o un arco plantar muy alto

• Comenzar una nueva actividad física o aumentar repentinamente la intensidad del ejercicio

• Diferencias en la longitud de las piernas

• Alteraciones en la forma de caminar

• Acortamiento o tensión en los músculos de la pantorrilla

• Debilidad en los músculos del pie

• Algunas enfermedades sistémicas como artritis reumatoide o lupus

 

El tratamiento puede incluir vendaje o acolchado, ejercicios de estiramiento y fortalecimiento, masajes, punción seca, terapia con ondas de choque, uso de ortesis, recomendaciones de calzado, modificación de la actividad, aplicación de calor y movilización del pie y/o uso de plantillas.

Comprender la causa del dolor es fundamental para poder tratarlo correctamente y evitar que el problema se vuelva crónico.

 

Nuestras podólogas están comprometidos en ayudarte a aliviar el dolor de talón y mantenerte en movimiento. Agenda una cita hoy y comienza tu camino hacia una vida sin dolor, ellas verán lo que pueden hacer dentro de sus capacidades y sino derivarán al especialista que crean necesario.

 

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